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Kaliningrado, un enclave ruso en la Unión Europea

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Hoy hablaremos de un enclave ruso, algo así como una “pequeña porción de Rusia” encerrada dentro de otro territorio extranjero. Geográficamente, se trata de una curiosidad, una porción de territorio acorralado por el devenir de la historia, entre países como Polonia y Lituania, es decir, rodeado por completo por la Unión Europea.

El territorio de Kaliningrado se encuentra virtualmente aislado del resto de Rusia, a no ser por las facilidades introducidas para ingresar a Rusia a través de Lituania por vía terrestre. Es que Kaliningrado, situado en la desembocadura del río Pregel, posee nada menos que unos 968.000 habitantes, una cifra que no es para pasar por alto. El enclave, posee varios siglos de historia y evolución con no pocos conflictos y arbitrariedades: entre ellas, podríamos contar la tragedia patrimonial de la demolición del castillo de Königsberg . En el final de la segunda Guerra Mundial, Kaliningrado (en manos alemanas), cae ante la ofensiva soviética. A partir de entonces, el territorio es anexado por la Unión tras ser parte de la llamada Prusia Oriental.

Así comienza la rusificación del territorio, convirtiéndose además en base de operaciones militares soviéticas sobre el Mar Báltico. Fue la posterior independencia de Lituania, tras la caída de la Unión Soviética, la que termina transformando el territorio de Kaliningrado en un enclave aislado de Rusia.  Kaliningrado está hoy en plena adaptación, a tal punto, que se especula con un cambio de nombre para volver a su viejo nombre pre soviético (Königsberg, o la versión abreviada Kyonig).

La ciudad de Kaliningrado está conectada con zonas de interés como las ciudades balnearias de Zelenogorsk, Svetlogorsk, Lantarnyi y Pionerski, concurridas en el verano. Además, entre los lugares de interés se cuentan la Catedral de Königsberg, famosa por su estilo gótico, junto con otras iglesias, el zoológico, uno de los más antiguos de Rusia (y uno de los más grandes), murallas y edificios históricos. Kaliningrado es además de un enclave, una de las zonas más pujantes de Rusia, gracias a ser declarada zona económica especial, un estatus que intenta emular la experiencia de Hong Kong, de algún modo. El futuro puede ser prometedor, si nadie tiene la idea de meter sus narices.